Vivero de Noilin

Pardais verde

El nombre del emprendimiento es Noilin y representa a una mujer que lo hace todo: de ella nació la idea, ella lo ha construido todo con su propio esfuerzo y sigue constantemente sembrando nuevas plantas, cuidándolas y dándoles todo lo necesario para que crezcan. Noilin nació en Santa María, en una familia campesina, donde no era común asistir al colegio o a la universidad. Con su esposo se mudó a la costa, donde él había crecido, y allí tuvo dos hijas y un hijo.

Cuando llegó el momento de que sus hijas fueran al colegio y quisieran seguir una carrera profesional, la vida en el campo se volvió aún más difícil, ya que no siempre había trabajo o un salario estable por parte de su esposo. Fue entonces cuando Noilin se dio cuenta de que necesitaban generar más ingresos. Y así nació una visión: cultivar y vender plantas.

“Me parece justo como… Iba así a los bancos, llenaba una cajita de plantitas pequeñitas e iba a los bancos y las vendía. O a los seguros sociales o al hospital. Iba con una cajita de plantas pequeñitas y ahí las vendía. Empecé con esta planta violeta, bonita y sencilla.” 

Desde el primer día quedó claro que Noilin tiene un talento especial para el cuidado de las plantas. El negocio crecía constantemente, y Noilin asistió a clases de botánica para aprender más sobre el mundo de las plantas, lo que le ha permitido comprar todo lo necesario para sus hijos.

En su camino hubo mujeres que crecieron junto a ella y la apoyaron, porque en aquel entonces no tenía un invernadero ni todo lo que tiene hoy, solo unas cajas de plástico viejo y algunas violetas que crecen mucho en la zona.

Hoy en día vende plantas en la feria o a personas que visitan su casa y su vivero, un lugar que parece un cielo lleno de plantas. Las plantas se venden en macetas reales, y algunas están hechas y pintadas por ella misma, reutilizando latas de jabón viejas. Ahora, Noilin se reúne cada semana con un colectivo de mujeres para compartir ideas y experiencias como mujer emprendedora, y se ha convertido en un modelo a seguir para mujeres jóvenes.

A la gente le gusta ir donde Noilin. Dicen que los atiende con mucha nobleza, que tiene un don para tratar al cliente. Y estamos de acuerdo: visitar el vivero de Noilin es una experiencia en sí misma.
Le gusta sobre todo trabajar con matas con flores, porque le encantan los colores, tan vivos y variados como la vida misma. También cultiva plantas medicinales, capaces de aliviar dolores de estómago, de nervios y otros malestares.
Al igual que en el colectivo de mujeres emprendedoras, le gusta compartir su experiencia y conocimiento con los demás. Por eso ofrece excursiones escolares, en las que cuenta mucho sobre botánica práctica y las características de sus plantas. Como proveedora de su familia, madre cariñosa, creadora creativa y experta absoluta en plantas, Noilin es una de las heroínas de Dota.